LAS LÍNEAS DE TIEMPO
Si bien toda línea de tiempo es arbitraria, ya que responde a los intereses y parámetros que cada historiador toma como determinante a la hora de explicar la finalización de una época y el comienzo de otra, resulta una herramienta ineludible a la hora de ubicarnos temporalmente.
A continuación, se proponen dos ejemplos de líneas de tiempo que esquematizan las diferentes etapas en que puede ordenarse la historia universal.
Nuestro objetivo es doble en función de lo explicitado: por un lado, discutir acerca de la validez que tiene para nuestros fines aceptar los parámetros expuestos en ambas líneas, para finalizar adecuando una línea de tiempo afín a nuestras necesidades; por el otro lado, esta propuesta nos abre la puerta al momento de armar nuestros propios esquemas históricos, cuestión que iremos confeccionando a lo largo de todo el año, añadiendo a nuestra propia línea de tiempo, las concepciones, procesos y acontecimientos que nos denoten interés y nos proporcionen un esquema de trabajo facilitador de la comprensión de la materia.
1° EJEMPLO

2° EJEMPLO
EL PASO DEL SIGLO XIV AL SIGLO XV EN EUROPA
Características económicas: el
principio del siglo XIV europeo se puede considerar como el término del período
de expansión de la economía medieval. Hasta entonces los progresos se hicieron
notar en muchos aspectos. En el ámbito rural, las roturaciones, las
desecaciones y la población de regiones hasta entonces desiertas, aumentaron la
producción. El desarrollo de la producción manufacturera y el comercio,
irradiaban hacia el Continente, donde la conformación de ciudades aumentaba
vertiginosamente, al tiempo que emergía una nueva clase social: la incipiente
burguesía. La circulación monetaria y el crédito habían sido reflejo de esa
prosperidad.
Pero en las
primeras décadas del siglo XIV, se suspendió esa faceta de crecimiento y
prosperidad. Las catástrofes que asolan a Europa son en gran medida
responsables de ese estancamiento de la economía. Así, entre 1315 y 1317, la
hambruna azotó a Europa, al tiempo que la peste negra cuyo epicentro se situó
entre 1347 y 1350, provocó la desaparición de una tercera parte de la población
europea.
Las bases del poder: en esta
época, la tierra era la base del poder social y político. En el campo, el
hombre que mandaba, el señor feudal, era ante todo un gran terrateniente. Los
mercaderes, los banqueros y los hombres de negocios permanecían unidos
estrechamente al campo. Lo que paulatinamente fue desarrollándose fue la
actividad comercial, para lo cual, la difusión de ferias y mercados fue ganando
protagonismo. En los mercados, generalmente constituidos en las ciudades, se
exhibían los productos del campo; las ferias, actividades esporádicas que
implicaban la movilización de recursos humanos y de productos, se llevaban a
cabo en el campo.
Las ciudades fueron
constituyéndose en este período, a partir de los castillos fortificados,
residencia de condes. Fue a partir de la presencia de esas ciudades, desde
donde se propició el avance sobre el territorio rural.
Los circuitos comerciales: El
comercio del occidente europeo adquiría condiciones novedosas, principalmente a
raíz de la concentración urbana que dio lugar a un mercado de consumo mucho más
activo. A los productos del campo, se agregó la demanda de productos
industriales, principalmente los textiles.
El comercio
internacional se basaba en la búsqueda de las especias y sedería de las Indias
orientales o de China. Las ciudades dominantes del comercio fueron Génova y
Venecia, ambas italianas, que llegaban con los navíos a Constantinopla y el mar
Negro. La caída del imperio mongol,
hacia 1360, comprometió la paz mercantil. En el mundo germánico, existían
asociaciones de mercaderes llamadas Hansas que actuaban como cofradías
religiosas y sociedades de ayuda mutua y defensa.
La estructura social: La
división de la sociedad se establecía en tres órdenes políticos: el clero, la
nobleza y el tercer estado. Tanto en el campo como en la ciudad, la
aristocracia era de “nobles”: eran terratenientes, caballeros y con frecuencia,
guerreros.
A partir del fomento
del comercio, la nueva “burguesía” intentó imitar a la nobleza; así, buscaron
adquirir señoríos rurales, castillos y derechos sobre los campesinos. Esta
posibilidad de movilidad social implicaba que la nobleza del siglo XIV no era
en modo alguno una casta u orden cerrado. La nobleza podía emerger de un servicio
real, o fundamentalmente del servicio militar. La capa más baja de la sociedad
era ocupada por los extranjeros, los nómades, y los individuos errantes o fuera
de la Ley.

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